Colocación de revestimiento cerámico en el piso

La colocación de revestimientos cerámicos debe hacerse empleando mortero de cemento portland o adhesivo específico para este elemento. Es un trabajo que exige cierta destreza y mucha paciencia.

El tipo de suelo, el material elegido y las dimensiones del mismo son elementos que condicionan la forma de trabajo.

Los revestimientos cerámicos son los más empleados en el hogar por sus cualidades (belleza, resistencia, impermeabilidad, etc.). Hay distintos tipos de revestimientos cerámicos para pisos: lajas, venecitas, porcelanatos, los que se presentan en distintos tamaños, colores o espesores.

La superficie donde se instalarán los cerámicos debe estar perfectamente plana y horizontal, libre de humedad y polvo. Pueden colocarse sobre un revestimiento viejo, siempre que el mismo cumpla con estos requisitos y además esté firme.

Antes de colocar el revestimiento cerámico debemos tomar las dimensiones exactas de la superficie en que se van a colocar y hacer el cálculo de la cantidad de elementos cerámicos necesarios. Luego haremos un plano con la distribución de los elementos y el espesor de las juntas. Nos aseguraremos de dejar los cortes en los sitios menos visibles y en los bordes. Compraremos un 10 o 15% más de azulejos por posibles roturas.

Cómo colocar el revestimiento cerámico:

Comenzaremos la colocación de los cerámicos desde el centro de la habitación y de manera simétrica, de modo que los cortes nos queden en el perímetro de la habitación y los diseños estén centrados en el suelo.

Para la colocación necesitaremos adhesivo para cerámicos o mortero de cemento portland, pastina, regla, una cinta métrica, un paño para aplicar la pastina, un balde, una cuchara de albañil, una esponja, una llana dentada, una espátula e hilo con tiza para marcar. También necesitaremos una cortadora de cerámicos y un nivel.

Se trazan las guías de colocación marcando con el hilo entizado los ejes en el centro de la habitación. Luego se prepara el adhesivo siguiendo las instrucciones.

Aplicamos el adhesivo al suelo en la zona central que es donde comenzaremos, lo esparcimos con la llana dentada. Colocamos la primera cerámica a partir del cruce de los ejes que marcamos, golpeamos con el mango de la cuchara para fijar mejor y nivelar la baldosa. Retiramos los sobrantes de adhesivo para que no entorpezca las juntas. Podemos utilizar crucetas para marcar los vértices y que sirvan como guía para las juntas. Luego colocamos piezas alrededor de esta primera y continuamos cubriendo el piso de manera simétrica.

El adhesivo debe cubrir totalmente el piso para que las baldosas apoyen completamente, esto evitará que se partan por el peso al transitarlas. Vamos limpiando los excedentes de adhesivo a medida que colocamos las baldosas, antes de que seque.

No podremos pisar las baldosas hasta 24 horas después, de modo que los desplazamientos de debamos hacer sobre este suelo, los haremos sobre un tablón grande que distribuya el peso para que no mueva las baldosas.

Cuando llegamos a los bordes deberemos ajustarnos a la forma de la habitación y cortar los sobrantes.

Las juntas deben quedar alineadas y del mismo ancho. Dejamos secar por un día completo y luego aplicamos la pastina a las juntas empleando una espátula de goma. Con una esponja húmeda retiramos los restos de pastina y dejamos secar bien.

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