Cómo combatir la condensación en una vivienda

La condensación en la vivienda se da cuando existe vapor de agua en el aire ambiente y éste llega a una superficie fría, que será la que lo transforme nuevamente en gotitas de agua que se depositan sobre dicha superficie fría.

La cantidad de agua que el aire que nos rodea puede contener, está determinada por la temperatura, a esto se le llama humedad relativa ambiente. A mayor temperatura, mayor concentración de vapor por unidad de volumen de aire. Cuando el aire se enfría, pierde la capacidad de contener tanta agua y ésta se libera en forma de gotas diminutas, este fenómeno se conoce como condensación del agua.

La condensación de agua en el hogar es frecuente en ambientes como el baño y la cocina, donde se da una gran producción de vapor.

La condensación en el hogar:

El vapor producido por la cocción de alimentos o por la ducha, permanece en suspensión en tanto la temperatura de estas habitaciones sea elevada, pero cuando este aire se enfrenta a una superficie fría (vidrio de una ventana, azulejos, etc.), pierde temperatura y el vapor se condensa depositándose sobre dicha superficie fría en forma de diminutas gotas. Ocasionalmente se dan fenómenos de condensación en otras partes de la casa.

La condensación representa un problema ya que favorece la corrosión de los metales, la putrefacción de las maderas y abre el camino a infiltraciones de humedad y agua.

El vidrio, los pétreos y las cerámicas esmaltadas que ocasionan las condensaciones, son inalterables frente a éstas ya que su superficie es impermeable, lo cual ocasiona que el agua condensada escurra. Pero esa agua que escurre por las superficies impermeables arrastra el polvo y la suciedad que está depositada en ellas. Al secarse esta agua de escurrimiento deja manchas en las zonas donde se depositó.

Si bien las superficies metálicas no absorben la humedad, la combinación de ésta con el oxígeno da paso al fenómeno de oxidación. Si esto ocurre en presencia de sales minerales o en contacto entre metales, aparece inevitablemente la corrosión.

Otros materiales también se ven afectados por la presencia de la humedad de condensación, como los paneles de yeso, los tableros de aglomerado o fibra y similares, que pierden su cohesión debido a la humedad, produciéndose hinchazones, disgregaciones, hasta pérdidas de las cualidades estabilizantes.

Una de las consecuencias más dañinas que este problema ocasiona es la formación de moho, hongos microscópicos que liberan esporas que se mantienen en el aire y sobre la superficie de distintos materiales, principalmente los orgánicos, que proliferan cuando son expuestos al calor, la humedad o el polvo. La condensación ofrece la humedad necesaria para estos organismos. El moho se producirá más fácilmente sobre las superficies más proclives, como son las superficies rugosas y horizontales, ya que son capaces de almacenar mayor cantidad de polvo.

En el comienzo, el moho aparece como pequeños puntos o manchas negras que se van extendiendo paulatinamente hasta formar una capa peluda de color gris verdoso.

En la primera etapa es fácil combatir el moho, disminuyendo el daño que ocasiona, pero requiere de la aplicación de un producto fungicida para evitar su nueva formación.

La madera es uno de los materiales más vulnerable al ataque de los hongos que provocan la pudrición. Dicha pudrición es capaz de proporcionarse a sí misma la humedad necesaria para su desarrollo, con lo cual puede propagarse hacia otros materiales como pueden ser los ladrillos.

Los materiales de aislación también se ven afectados por la condensación de humedad (lana de vidrio, espumas) que pierden sus cualidades aislantes al ocupar el agua los espacios de aire.

Cómo eliminar la condensación en la vivienda:

No es posible impedir la formación de vapor dentro de una vivienda, por lo tanto, la solución que se puede buscar es eliminarlo antes de que tenga lugar la condensación. La mejor solución es una buena ventilación.

Para una correcta ventilación se requiere de la apertura de ventanas cuando el clima lo permita, la instalación de extractores que expulsen el aire cargado de humedad, o la construcción de ductos de ventilación.

Las cocinas y baños deben equiparse con revestimientos antimoho, resultantes de la aplicación de pinturas con dicho aditivo.

Sobre cocinas y hornillos es recomendable instalar campanas de aspiración, preferentemente conectadas al exterior. Para viviendas que no poseen salida al exterior, existen campanas con filtros para vapor y humo, los que requieren de un mantenimiento periódico para su funcionamiento eficaz.

Los extractores de aire son altamente eficaces si se instalan con la potencia necesaria y contra el techo.

Las paredes con aislamiento térmico (paneles de poliestireno expandido, espuma de poliuretano o similares) requiere de una barrera contra el vapor en el interior de la pared y que debe adecuarse a la capacidad de absorción de agua del material aislante en uso.

Una barrera contra el vapor simple es una lámina de plástico blanda, recubriendo los paneles aislantes. Esta barrera es beneficiosa en caso de condensaciones, pero en caso de existir problemas de humedad por capilaridad, infiltración, etc., resultaría perjudicial pues encerraría la humedad dentro de la pared y saturaría el aislamiento.

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