Cómo colocar un piso flotante

Los pisos flotantes son una elegante opción para renovar nuestros pisos. Como su nombre lo indica, no van adheridos al soporte, sino simplemente apoyados.

Cuando deseamos renovar la decoración de nuestros pisos, una excelente alternativa la constituyen los pisos de madera flotantes. Estos pavimentos se llaman así debido a su forma de colocación y poseen propiedades que los hacen aislantes del frío y de los ruidos, además de su atractivo acabado que otorga elegancia a cualquier espacio.

Los pisos flotantes no van adheridos al soporte, sino que se apoyan sobre él simplemente, por eso se llaman flotantes. Están constituidos por placas HDF de escaso espesor y alta densidad, con una de sus caras recubierta con una película decorativa que se prensa a temperatura elevada y que está protegida por una película transparente.

Estos pisos se presentan con dos tipos de terminaciones: recubiertos con resinas (películas decorativas impregnadas en resinas) con textura imitación de diferentes maderas; recubiertos con enchapado de madera natural (con chapas muy finas de madera natural).

Colocación de los pisos flotantes:

Las placas de madera se unen entre sí por el sistema de machihembrado, para lo cual no requieren de pegamentos o uniones metálicas, sino que simplemente deben encastrarse una en otra. Aunque también podemos encontrar tablas enteras que se fijan entre sí empleando pegamento.

Las tablas se proveen en distintas medidas de acuerdo al fabricante, como por ejemplo: 130cm de largo por 20cm de ancho por 8mm de espesor.

Su colocación es sencilla y requiere de la preparación del suelo, cubriéndolo con una manta de 2mm con película de polietileno incluida, que provee aislamiento acústico en su primera capa e hidrófugo en la capa de polietileno. Esto no significa que aíslen completamente de los ruidos, pues los tacones pueden escucharse de todos modos.

Para colocar estos pisos, debemos dejar una junta de dilatación perimetral de 1,5cm contra las paredes. Si la superficie es muy extensa, también deberemos colocar alguna junta de dilatación intermedia, la que cubriremos con un tapajuntas que la empresa provee. Las juntas perimetrales se disimulan bajo el zócalo.

La instalación requiere de un piso liso y nivelado que cubrimos con la manta. No necesitamos retirar el pavimento existente, a menos que sea una alfombra.

Comenzaremos por un rincón a colocar las tablas, cuidando que el encastre sea perfecto. A medida que encontremos obstáculos, iremos haciendo los recortes correspondientes, esto evita que luego las piezas no coincidan por pequeños desvíos de colocación.

Estos pisos no sólo son bellos, sino que cuentan con la ventaja de su mantenimiento sencillo, no acumulan bacterias debido a su superficie extra lisa y su limpieza se hace con un paño embebido en agua jabonosa o con productos especiales. También admiten la limpieza con aspiradora. Estas características los hacen muy indicados para personas con alergias.

Una contra que tienen es que no resisten la humedad, por tanto no podremos utilizarlos en cocinas o baños. Tampoco pueden utilizarse en sistemas de losa radiante de resistencias eléctricas, pues el calor es excesivo y deformaría la madera, pero sí en los sistemas de losa por calefactor central.

Si bien su costo es algo elevado, el resultado y la comodidad que brindan, bien vale la pena. Aquí adjuntamos un video muy ilustrativo sobre la colocación de estos pisos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *